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Epilepsia y respiración: la conexión silenciosa que la ciencia empieza a observar

  • Mar 24
  • 3 min read

Lo que la neurociencia empieza a mostrar sobre el vínculo entre el cerebro y la respiración



Durante mucho tiempo, la epilepsia se ha entendido principalmente desde el cerebro.

Como una alteración en la actividad eléctrica cerebral que provoca convulsiones, desconexión o cambios en la conciencia. Y aunque esto es cierto, cada vez más se empieza a observar algo más profundo:la relación entre la epilepsia, el sistema nervioso y la respiración.

Porque el cerebro no funciona de forma aislada.Está en constante comunicación con el cuerpo. La respiración es una de las vías más directas de esa comunicación.

Lo que ocurre en el sistema nervioso

Las personas con epilepsia, al igual que muchas personas con enfermedades crónicas, suelen tener un sistema nervioso más sensible o más reactivo. Esto significa que el cuerpo puede entrar en estados de activación con mayor facilidad.

La neurociencia ha demostrado que la respiración influye directamente en esa activación. Cuando respiramos rápido o de forma desregulada, el cerebro recibe una señal de alerta. Cuando la respiración es más lenta y consciente, se activan mecanismos de regulación asociados al nervio vago, ayudando al cuerpo a entrar en estados de mayor calma.

La hiperventilación en los estudios médicos

Hay algo muy interesante —y poco conocido— dentro del ámbito médico.

En muchos estudios para diagnosticar o analizar la epilepsia, como los electroencefalogramas, se pide a los pacientes que hiperventilen.

¿Por qué?

Porque la hiperventilación puede provocar cambios en la actividad cerebral e incluso desencadenar una crisis. Esto permite a los profesionales observar lo que ocurre en el cerebro en ese momento.

Y aunque esto se hace en un entorno controlado, demuestra algo muy importante: La respiración tiene un impacto directo en la actividad cerebral y en el sistema nervioso.

¿Y si respiráramos diferente?

Esto abre una reflexión interesante. Si la hiperventilación puede activar o desregular el sistema,¿qué ocurre cuando aprendemos a respirar más lento y de forma consciente?

Aunque todavía queda mucho por investigar, cada vez más prácticas terapéuticas empiezan a explorar cómo la respiración puede ayudar a:

  • regular el sistema nervioso

  • mejorar la recuperación después de una crisis

  • reducir la sensación de ansiedad o desbordamiento

  • aumentar la sensación de control corporal

No se trata de sustituir tratamientos médicos.

Se trata de acompañar al cuerpo desde otro lugar.

Tres ejercicios suaves de respiración

Estos ejercicios están pensados como herramientas de apoyo, especialmente en momentos de tensión o cuando sientes que tu respiración se acelera.

Siempre desde la suavidad, sin forzar.

1. Soplar la vela

Imagina que tienes una vela delante.

Inhala suavemente por la nariz y exhala por la boca como si quisieras mover la llama sin apagarla. Este ejercicio ayuda a alargar la exhalación y a calmar el sistema nervioso.

2. Respiración de la abeja (Humming)

Inhala por la nariz y al exhalar emite un sonido suave, como un zumbido.

La vibración ayuda a estimular el nervio vago y genera una sensación de calma interna.

3. Respiración de rescate

Si sientes que estás hiperventilando o que tu respiración se acelera:

  • coloca suavemente las manos sobre la boca (o utiliza una bolsa de papel si estás familiarizada con ello)

  • empieza a respirar más lento, sin forzar

  • permite que el dióxido de carbono se regule poco a poco en el cuerpo

Este tipo de respiración ayuda a frenar la hiperventilación y a enviar una señal de calma al sistema nervioso.

No se trata de hacerlo perfecto, sino de interrumpir el patrón de respiración rápida y darle al cuerpo un momento para volver a equilibrarse.

Respirar también es acompañar al cuerpo

La epilepsia y muchas enfermedades crónicas nos recuerdan algo importante:

el cuerpo necesita ser escuchado. La respiración consciente no es una solución mágica, pero sí puede ser una herramienta para regular, acompañar y entender mejor lo que ocurre dentro de nosotros.

Quizás no podamos controlar todo lo que pasa en el cerebro.

Pero sí podemos aprender a relacionarnos con nuestro sistema nervioso de una forma más amable. Y a veces, eso ya es un cambio enorme.

Nota del sistema nervioso

La hiperventilación puede alterar la actividad cerebral y activar el sistema nervioso, por eso se utiliza en algunos estudios clínicos sobre epilepsia. Por el contrario, una respiración lenta y consciente puede estimular el nervio vago y favorecer estados de regulación. La forma en que respiramos influye directamente en cómo el cuerpo y el cerebro se comunican.

 
 
 

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